Liderazgo Y Comunicación Para Emprendedores T1 Comprender Antes De Liderar

Este articulo es el Tema 1, parte de nuestra Serie denominada….

«Liderazgo y Comunicación»

Las habilidades humanas que todo emprendedor necesita para crecer

El contrato psicológico: entender a las personas antes de intentar dirigirlas

Hay personas que llegan a un trabajo pensando en recibir un salario. Otras esperan oportunidades de crecimiento. Algunas buscan reconocimiento, estabilidad o aprender algo nuevo. Otras quieren autonomía, flexibilidad o simplemente sentir que lo que hacen tiene sentido.

La empresa puede tener un contrato escrito con cada una de ellas. Pero existe otro contrato que casi nunca aparece en un documento.

Es el contrato psicológico.

Está formado por todas aquellas expectativas, percepciones y compromisos que una persona desarrolla respecto de una relación laboral, aunque muchos de ellos nunca hayan sido expresados formalmente.

Y aquí aparece una pregunta que todo emprendedor y líder debería hacerse:

¿Qué cree realmente mi equipo que puede esperar de mí y qué creo yo que puedo esperar de ellos?

Muchas dificultades dentro de una organización no comienzan con una gran crisis. Comienzan cuando alguien siente que la otra parte no cumplió algo que, aunque nunca estuvo escrito, consideraba importante.

Comprender esta dimensión humana puede cambiar profundamente nuestra manera de liderar.

¿Qué es realmente el contrato psicológico?

Imaginemos que una persona acepta trabajar en una pequeña empresa.

El contrato formal establece su puesto, horario, salario y responsabilidades.

Pero quizá esa persona también piensa:

«Si trabajo bien, mi jefe reconocerá mi esfuerzo.»

«Si tengo un problema, podré hablar con él.»

«Si demuestro capacidad, tendré oportunidades de crecer.»

«Mi opinión será tomada en cuenta.»

«Si la empresa me pide compromiso, también tendrá compromiso conmigo.»

Esas expectativas forman parte del contrato psicológico.

El problema aparece cuando existe una diferencia entre lo que una persona cree que se prometió y lo que la otra parte considera que realmente prometió.

Por ejemplo, un emprendedor puede pensar:

“Le di libertad para trabajar.”

Mientras el colaborador puede pensar:

“Me dejó solo y nunca me explicó qué esperaba de mí.”

Los dos están observando la misma situación desde perspectivas diferentes.

Por eso, liderar no consiste solamente en dar instrucciones. También significa hacer explícitas las expectativas.

Una conversación clara puede prevenir muchos conflictos que posteriormente parecen difíciles de resolver.

Las generaciones cambian, pero las necesidades humanas permanecen

Hoy conviven en muchas organizaciones personas de diferentes generaciones.

Cada grupo ha crecido en circunstancias sociales, económicas y tecnológicas distintas. Esto puede influir en su relación con el trabajo, la autoridad, la tecnología, la comunicación, el aprendizaje y el equilibrio entre vida personal y laboral.

Pero debemos tener cuidado.

Decir:

«Los jóvenes son así»,

o

«Los mayores son de esta manera»,

puede convertirse rápidamente en un estereotipo.

La edad puede influir, pero no determina completamente la personalidad de una persona.

Dos personas de la misma generación pueden tener valores, expectativas y estilos de comunicación completamente diferentes.

Por eso, una de las habilidades más importantes del líder es aprender a preguntar en lugar de asumir.

En vez de pensar:

«Esta persona no está comprometida.»

podemos preguntar:

“¿Qué necesitas para realizar mejor tu trabajo?”

En lugar de:

«No tiene iniciativa.»

podemos preguntar:

“¿Qué esperabas que pudieras decidir por tu cuenta?”

Y en lugar de:

«No acepta mi liderazgo.»

podemos preguntarnos:

“¿He explicado claramente qué espero de esta persona y por qué?”

Estas preguntas cambian nuestra posición.

Pasamos de juzgar a comprender.

Y comprender no significa justificar cualquier comportamiento. Significa obtener información antes de reaccionar.

La comunicación no empieza cuando hablamos

Uno de los mayores errores de un líder es pensar que comunicar consiste únicamente en transmitir información.

La comunicación también está en nuestra manera de escuchar, mirar, responder y comportarnos.

Una persona puede decir:

«No hay ningún problema.»

Pero sus brazos cruzados, su expresión facial, el tono de su voz o su falta de contacto visual pueden transmitir un mensaje completamente diferente.

El lenguaje no verbal no debe interpretarse como una especie de código infalible. Un gesto aislado puede tener muchas explicaciones.

Sin embargo, sí podemos aprender a prestar atención a la congruencia entre lo que se dice y lo que se expresa.

También debemos aprender a escuchar.

Escuchar no significa simplemente permanecer en silencio mientras esperamos nuestro turno para hablar.

Significa intentar comprender qué está diciendo la otra persona, qué necesita y qué información quizá no está expresando directamente.

Una herramienta sencilla consiste en preguntar:

“Si entiendo bien, lo que me estás diciendo es…”

Y después resumir lo que hemos escuchado.

Esto reduce malentendidos y demuestra algo fundamental:

“Tu opinión merece ser escuchada.”

Para un emprendedor, esta habilidad tiene un enorme valor.

El cliente puede decirnos qué necesita.

El colaborador puede advertirnos de un problema.

Un socio puede señalar un riesgo.

Incluso una persona con la que no estamos de acuerdo puede mostrarnos algo que nosotros no habíamos visto.

Escuchar no significa estar de acuerdo.

Significa estar dispuesto a aprender antes de responder.

El liderazgo comienza con el autoconocimiento

Comprender a los demás es difícil si no comprendemos primero nuestras propias reacciones.

Todos tenemos experiencias que influyen en nuestra manera de interpretar determinadas situaciones.

Quizá esperamos puntualidad absoluta.

Quizá nos molesta que alguien cuestione nuestras decisiones.

Quizá interpretamos el silencio como falta de interés.

Quizá creemos que reconocer un error es signo de debilidad.

Pero nuestras interpretaciones no siempre son hechos.

Un líder maduro aprende a preguntarse:

  • ¿Estoy reaccionando a lo que ocurrió o a lo que creo que ocurrió?
  • ¿Estoy escuchando o solamente defendiendo mi posición?
  • ¿He explicado claramente lo que esperaba?
  • ¿La otra persona tenía la misma información que yo?
  • ¿Estoy evaluando una conducta o etiquetando a una persona?
  • ¿Qué parte de este conflicto puedo mejorar yo?

Estas preguntas requieren humildad.

Y la humildad es una de las grandes fortalezas del liderazgo.

El emprendedor que cree saberlo todo deja de aprender.

El que reconoce que puede equivocarse mantiene abierta la posibilidad de mejorar.

Del entendimiento a la acción

Comprender el contrato psicológico no significa convertir la empresa en una negociación permanente ni intentar satisfacer todas las expectativas de todos.

Significa crear relaciones más claras.

Podemos comenzar con cinco acciones sencillas:

  1. Habla de expectativas.
    No esperes que los demás adivinen lo que quieres.
  2. Pregunta qué esperan de ti.
    La conversación debe funcionar en ambas direcciones.
  3. Escucha antes de juzgar.
    Una explicación puede revelar información que desconocías.
  4. Cumple tus compromisos.
    La confianza se construye cuando nuestras palabras y acciones coinciden.
  5. Revisa periódicamente la relación.
    Las necesidades cambian. Lo que funcionaba hace un año puede necesitar ajustes hoy.

Estas prácticas también funcionan fuera del trabajo.

En una familia, una amistad, una sociedad comercial o cualquier relación humana existen expectativas.

Y muchas veces los conflictos aparecen no porque alguien quiera hacer daño, sino porque dos personas estaban viviendo acuerdos diferentes sin haberlos hablado.

El verdadero éxito también se construye con relaciones

El éxito empresarial suele medirse mediante ventas, utilidades, crecimiento o participación de mercado.

Son indicadores importantes.

Pero un negocio también está construido por personas.

Una empresa puede crecer y, al mismo tiempo, perder confianza.

Puede tener buenos resultados y relaciones deterioradas.

Puede alcanzar objetivos financieros y generar un ambiente donde nadie quiere permanecer.

Por eso, el desarrollo del emprendedor no puede limitarse a aprender sobre ventas, finanzas, marketing o estrategia.

También necesita aprender sobre personas.

Porque detrás de cada cliente hay una persona.

Detrás de cada colaborador hay una persona.

Detrás de cada socio hay una persona.

Y detrás de cada decisión empresarial también existe una persona que tendrá que asumir sus consecuencias.

Aprender a relacionarnos mejor no solamente puede mejorar nuestros negocios.

También puede mejorar nuestra vida.

Cuando aprendemos a escuchar, comprender, preguntar y expresar nuestras expectativas con claridad, reducimos muchos conflictos innecesarios y construimos relaciones más honestas.

Y eso también forma parte del éxito.

Antes de dirigir a otros, aprende a comprender

El liderazgo no comienza cuando recibimos un cargo.

Comienza cuando asumimos responsabilidad por la influencia que tenemos sobre los demás.

Comprender el contrato psicológico nos recuerda que las personas no llegan a una organización solamente con habilidades profesionales.

Llegan con expectativas, experiencias, valores, necesidades, sueños y preocupaciones.

No podemos satisfacer todas esas necesidades.

Pero sí podemos escucharlas, comprenderlas y establecer expectativas claras.

Ese simple cambio puede transformar nuestra manera de liderar.

Porque un líder no necesita tener todas las respuestas.

Necesita tener la capacidad de hacer buenas preguntas.

Y quizá una de las mejores sea:

“¿Qué puedo hacer para que podamos trabajar y crecer mejor juntos?”

Piensa…

No intentes ser el líder que todos admiren. Esfuérzate por ser el líder en quien las personas puedan confiar.

El liderazgo comienza mucho antes de dar una orden.

Comienza cuando alguien siente que puede hablar contigo, que será escuchado y que tus palabras tienen el mismo valor que tus acciones.

Comprende a las personas. Conócete a ti mismo. Comunica con claridad. Y entonces empieza a liderar.

Bibliografia

Rousseau, D. M. (1995). Psychological contracts in organizations: Understanding written and unwritten agreements. SAGE Publications.

Rousseau, D. M. (2001). Schema, promise and mutuality: The building blocks of the psychological contract. Journal of Occupational and Organizational Psychology, 74(4), 511–541.

Northouse, P. G. (2022). Leadership: Theory and practice (9th ed.). SAGE Publications.

Goleman, D. (1998). Working with emotional intelligence. Bantam Books.

Edmondson, A. C. (2019). The fearless organization: Creating psychological safety in the workplace for learning, innovation, and growth. Wiley.

Liderazgo y Comunicacion T1 Comprender antes de liderar

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